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Ntra. Sra. de los Dolores fue ataviada para la Fiesta de la Candelaria

Ntra. Sra. de los Dolores fue ataviada para la Fiesta de la Candelaria

El pasado martes 8 de febrero se procedió al cambio de vestimenta de la Dolorosa de nuestra Parroquia según marca la tradición ataviar a las Imágenes según las Fiestas más importantes del calendario litúrgico.

En esta ocasión, Álvaro Perogil Galianez y Adrián Alcántara Cano, encargados de este menester, la vistieron para la Festividad de la Candelaria. Se trata de una Fiesta de marcado carácter mariano, ya que celebramos la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen después del parto. En este sentido, predominan los tonos rojizos y ocres por tratarse de la fiesta de la Luz, ya que la Luz del mundo es presentada por su Madre en el Templo y viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva el nombre de Candelaria.

En las próximas fechas, con motivo de la Cuaresma, se procederá a vestir a la Virgen según la tradición hebrea con manto azul y forro blanco y saya en terciopelo burdeos con fajín de rayas. Generalmente se suele colocar la Corona de Espinas en sus manos y el halo de estrellas en su cabeza en alusión a la Mujer Apocalíptica: “una mujer vestida de sol, quien tiene la luna debajo de los pies y en la cabeza una corona de doce estrellas» (Apoc. 12: 1), vinculada a la Inmaculada Concepción de la Virgen. La Iglesia acepta que la mujer del Apocalipsis hace referencia simultánea a María, a Israel y a la Iglesia misma, como un triple símbolo.

De esta manera, también se convierte nuestra Virgen en portadora del mensaje de las cualidades que deben regir nuestra vida durante el tiempo de Conversión que es la Cuaresma: luto y penitencia; perdón y reconciliación; conocer y apreciar la Cruz de Jesús y la Misión aceptada por su Madre corredentora.

En Semana Santa, nuestra Madre Dolorosa aparecerá vestida de Reina, ya que si bien es momento de dolor por la Pasión de Cristo también lo es de Esperanza en la Resurrección. En este momento del Ciclo Litúrgico se suele dar un giro más alegórico a la presentación de las Imágenes de la Virgen, en cuanto que María fue elegida para participar de manera excepcional en el plan de Dios para redimir a la humanidad. Es la Madre de Cristo y la Iglesia Católica la ha venerado como Reina del Cielo desde la antigüedad.

Pío XII sostiene que María merece este título porque es la Madre de Dios, porque Ella, como la Nueva Eva, está estrechamente asociada con la obra redentora de Jesús por su maternidad divina. Entonces, con total justicia, San Juan de Damasco pudo escribir: «Habiéndose convertido en la Madre del Creador, Ella se convirtió verdaderamente en la Reina de toda la creación».