
El viernes de Dolores, al finalizar la eucaristía de la tarde, se celebró una pequeña procesión por el interior del templo y en los alrededores del complejo parroquial con la imagen de la Dolorosa, en la que se rezó con la ayuda de los siete dolores de la Virgen.
El Viernes de Dolores, acompañamos a la Virgen María en sus sentimientos y en su realidad de madre dolorida por lo que ve hacer con su Hijo. Nuestro corazón también se une a ella que supo ser fiel en los buenos momentos y en los momentos duros.
¡María danos tu fe!