
CAPÍTULO VIII: LAS RELIGIONES AL SERVICIO DE LA FRATERNIDAD EN EL MUNDO
En el último capítulo de la encíclica Fratelli tutti, el papa Francisco aborda el papel fundamental que han de jugar las religiones al servicio de la construcción de un mundo de hermanos.
Bajo el título de “Las religiones al servicio de la fraternidad del mundo”, el papa expone el valor positivo que pueden y deben tener las religiones en defensa de un mundo más justo cuando son fieles a su fundamento último: la apertura al Padre común de todos. Francisco afirma que sólo en conciencia de hijos que no somos huérfanos podemos vivir la paz entre nosotros, pues la razón por sí sola no consigue fundar la hermandad.
A partir de la presencia de la acción de Dios que la Iglesia reconoce en las demás religiones, el papa nos convoca a los cristianos a vivir con radicalidad el mensaje evangélico de fraternidad, y a hacerlo presente en todos los rincones del planeta.
Frente a mensajes de odio o enfrentamiento que puedan venir de determinadas interpretaciones de las tradiciones religiosas, Francisco apuesta por construir un camino de paz entre las religiones, y hace un llamamiento a los líderes religiosos para que sean auténticos mediadores en la construcción de la paz, convertidos en artesanos de paz que unen y no dividen, que extinguen el odio y no lo conservan, que abren sendas de diálogo en vez de levantar muros de incomprensión.
El papa termina la encíclica recordando a San Francisco de Asís y al beato Carlos de Foucault, pero también a otros hermanos que no son católicos, como Martin Luther King, Mahatma Gandhi o Desmond Tutu. Sus vidas entregadas a la causa de la paz y la fraternidad le han inspirado, pues todas han sido respuesta a una experiencia de Dios que les hizo sentirse hermanos de toda la familia humana.