
La tarde de los jueves está marcada por la Adoración Eucarística. Una hora antes de que comience la misa, la comunidad se congrega en silencio para orar ante la presencia real de Jesús, verdadero Pan de Vida. Es una oportunidad preciosa de encuentro cálido y personal de los discípulos con el maestro, que llama a estar con él.
Son muchos los momentos en los que el Papa Francisco hace alusión a esta experiencia fundamental de la fe. Hacemos nuestras unas palabras suyas dirigidas a los fieles de Calabria (Italia) el 22 de junio de 2014 en la fiesta del Corpus Domini:
Queridos hermanos y hermanas, la Eucaristía nos ha reunido. El Cuerpo del Señor hace de nosotros una sola cosa, una sola familia, el Pueblo de Dios reunido entorno a Jesús, Pan de Vida. Lo que dije a los jóvenes lo digo a todos: si adoraran a Cristo y caminaran detrás de Él y con Él, su Iglesia diocesana y sus parroquias crecerán en la fe y en la caridad, en la alegría de evangelizar. Serán una Iglesia en la cual padres, madres, sacerdotes, religiosos, catequistas, niños, ancianos, jóvenes, caminan unos al lado de los otros, se apoyan, se ayudan, se aman como hermanos, especialmente en los momentos de dificultad.