Comunidad viva, parroquia evangelizadora
Capítulo primero: ¿Qué nos aporta la vida de Santa Rosa de Lima?

Capítulo primero: ¿Qué nos aporta la vida de Santa Rosa de Lima?

CAPÍTULO I

Santa Rosa nació en la ciudad de Lima el 30 de abril de 1586, en el seno de una familia cristiana. Fue la tercera de 13 hijos. Su padre fue Gaspar Flores, de ascendencia extremeña y su madre, la limeña María de Oliva. La bautizaron en la parroquia de San Sebastián con el nombre de Isabel, como el de su abuela materna, el 25 de mayo, que ese día coincidía con la festividad de Pentecostés.

Como era tan bonita, que parecía una rosa, su madre comenzó a llamarla Rosa y con este nombre la conocían todos; nombre que ella misma adoptó definitivamente en su confirmación, al que poco después añadió de Santa María, por su entrañable devoción a la Santísima Virgen del Rosario que diariamente visitaba en la iglesia de Santo Domingo.

De pequeña consagró su vida al Señor con voto de virginidad y decidió imitar a santa Catalina de Siena, por la que sentía una profunda veneración, para darse más plenamente a la perfección evangélica y por ello decidió ingresar en el año 1606 en la Orden seglar dominicana.

Rosa tenía una familia numerosa, a la que amaba con todo su corazón y se desvivía por sus padres y hermanos trabajando, en muchas ocasiones, como un peón más en la casa y haciendo labores de costura y primorosos bordados para ayudar al sostenimiento de sus miembros. Era inteligente y habilidosa y mañosa para cuidar las flores del jardincillo que tenía a su cargo y haciendo ramos y ramilletes que luego vendía para darle el dinero a su madre. También tenía un gran instinto musical para componer coplillas improvisadas al Señor, que ella misma tocaba con el laúd y cantaba con su bonita voz por espacio de varias horas.

Obra: Jardín Bohemio
Música de https://www.fiftysounds.com/es/
Texto: María Victoria Briasco Urgell