Comunidad viva, parroquia evangelizadora
Chloé e Iris, voces jóvenes que nos ayudan a rezar: «Jesús, el Buen Pastor con mayúsculas»

Chloé e Iris, voces jóvenes que nos ayudan a rezar: «Jesús, el Buen Pastor con mayúsculas»

Evangelio según san Marcos (6, 30-34)

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo:

«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. 

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. 

Reflexión

El evangelio de hoy nos dice que “Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos porque andaban como ovejas sin pastor”. Y puede que, algo así, nos continúe ocurriendo hoy, de formas distintas y en situaciones distintas, pero… con fondo muy parecido.

Sí, la expresión de Jesús en el evangelio se corrobora: también hoy, en nuestro tiempo, de una manera o de otra en muchas ocasiones, andamos como ovejas sin pastor. Y, cierto, nos vemos buscando un pastor verdadero, un guía, alguien que nos escuche, que nos ayude a ver y encontrar buen camino. Nos vemos quizás nosotros, y vemos a mucha gente con esa necesidad…

Son necesarios guías de nuestra sociedad, mujeres y hombres, honrados y leales, maestros de vida.

Aprovechemos este domingo para mirar a Jesús, el Buen Pastor con mayúsculas, y a agradecer, disfrutar y vivir su llamada… Y a colaborar con Él siendo nosotros buenos pastores junto con Él.

¿A qué personas me está llamando el Buen Pastor a servir?