
El domingo 10 de octubre tuvo lugar en nuestra parroquia la asamblea de inicio de curso, coincidiendo en Roma con la apertura del Sínodo sobre la Sinodalidad de la Iglesia. A través de los avisos después de misa y en las redes sociales se convocó a toda la comunidad a participar de esta sólida experiencia parroquial. También se facilitó un material de trabajo preliminar que sirvió como hilo conductor de la asamblea.
José Emilio Cabra, párroco de de Ntra. Sra. de los Dolores del Puerto de la Torre, fue el encargado de la formación previa titulada «Como la fuente de la aldea». Sus reflexiones fueron acogidas con agrado por parte de todos los asistentes. Comenzó su intervención diciendo: «Quisiera comenzar con una imagen sobre la parroquia que seguramente conocéis. Decía Juan XXIII que la parroquia es como la fuente de la aldea de la que todos pueden acercarse a beber. En nuestras ciudades apenas hay fuentes. Es una imagen bonita y que ojalá supiéramos hacer realidad. La fuente: da agua, da vida, refresco, alivio, da gratis a quien se acerca sin mirar a quien, es el lugar de la convivencia, de la conversación, de la parada compartida… Vamos a reflexionar sobre la parroquia en general y sobre nuestra parroquia, para que nos ayude a ver hacia dónde queremos caminar».

La formación finalizó con unas sencillas pistas del ponente:
- Aún así, caer en la cuenta de que vivimos tiempos nuevos. «Se nos ha caído la casa de Constantino y andamos poniéndole parches», decía don Fernando Sebastián. Se trata de hacer buenos cimientos para volver a edificar.
- «La Iglesia existe para evangelizar», para anunciar y vivir el evangelio (EN). Esa es su dicha, su razón de ser (un criterio para discernir nuestras tareas): buscar cauces para fortalecer la fe de los que ya la viven y transmitirla a los que no la viven.
- ¿Cómo poner cimientos? Tendremos que buscar entre todos. Acudir a lo que es propiamente nuestro: oración, sacramentos, vida común, con una propuesta de vida que enganche, como la de los primeros cristianos.
- Potenciar el encuentro con el Señor: sabemos que, cada vez más, la fe no es algo «aprendido». Si uno no «se roza», se trata con el Señor, si no se deja mirar por él… se desinfla. Enseñar a rezar, a escuchar la Palabra, ahondar en el sentido de la eucaristía y celebrarla con alegría.
- Potenciar la comunión (de afectos y de bienes). Valorar las celebraciones donde nos encontramos todos, pero dar la posibilidad de crear pequeños grupos donde compartir la propia experiencia. Una Iglesia que comparta más sus bienes, más pobre, más sencilla (Cáritas como signo).
- Importancia de, uno a uno, de la invitación y del acompañamiento personal, para los de dentro y los de fuera. Invitar, proponer, encontrar caras nuevas. Nuestra oferta ya no es de masas: el Señor nos mandó echar las redes; nosotros a veces pescamos con caña.
- Somos menos. No es lo más importante, pero también será necesario reorganizar nuestra estructura, buscar formas más sencillas de hacer las cosas.
El momento propiamente de la asamblea fue rico en intervenciones y contenido. Se plantearon cuatro preguntas: ¿Cómo describirías el momento actual de la parroquia? ¿Cuáles crees que son los principales retos que se nos plantean? ¿Alguna dificultad especial? ¿Cuáles crees que son los temas que este curso debería tratar el Consejo Parroquial? Todo lo aportado será tenido en cuenta en las reuniones del Consejo Pastoral Parroquial, órgano consultivo y asesor de la comunidad.