
La fiesta de la Virgen del Carmen vuelve a poner de manifiesto un año más la devoción de los malagueños a María, nuestra madre. Por este motivo nuestro amigo David pone a disposición de la comunidad parroquial una hermosa reflexión sobre la advocación que hoy celebramos.
«Son muchos los dones y virtudes de la Virgen María. Meditamos sobre ellos en todas nuestras oraciones: clemente, fiel, sin pecado concebida. Pero… rebobinemos.
¿Nos hemos parado a pensar en el gran don de María? Un regalo que hoy es atacado y menospreciado por la sociedad: la maternidad. Si, como sus hijos amorosos, no escatimamos en reconocer todas sus virtudes y, quizá, como pueblo mariano que somos, esta maternidad pueda parecernos tan natural que no paramos en ella.
Cómo de importante será el amor de una madre para sus hijos que hasta Dios quiso tener una y, no solamente para sí, sino el grandísimo regalo que nos hizo al entregarla como Madre de todos los cristianos, de manera que nunca suframos orfandad, tener siempre una madre que ruega por todos sus hijos.
Aprovechemos esta festividad de la Virgen del Carmen para pedir que ruegue a Dios porque amolde nuestro corazón y mente a lo que el Señor quiere de nosotros. De tal manera que le seamos fieles, como ella dijo: «haced lo que Él os diga», que será nuestra salvación. O también: «a Cristo por María».