
CAPÍTULO IV: UN CORAZÓN ABIERTO AL MUNDO
Hoy, sexto domingo de Pascua nos acercamos al cuarto capítulo de la encíclica Fratelli tutti, titulado “Un corazón abierto al mundo”.
El papa Francisco retoma el tema de las migraciones, y expone los grandes desafíos que supone asumir de manera práctica que todos los seres humanos somos hermanos. Admitiendo que lo ideal sería evitar las migraciones creando oportunidades de desarrollo en cada país, el papa apuesta por respetar la decisión y el derecho a emigrar cuando no se dan estas condiciones, y reclama de la comunidad internacional respuestas acordes con la dignidad del ser humano, especialmente para los que huyen de graves crisis humanitarias.
Abundando en la dignidad e igualdad de todas las personas como hijos de Dios, Francisco nos invita a valorar lo positivo de las diferentes tradiciones culturales, históricas y religiosas de oriente y occidente, ahondando en el valor de la gratuidad y la generosidad, que no sólo deben darse a nivel personal, sino también como pueblos y países que se comprometen por el bien común. Para Francisco es este el único camino posible para afrontar los grandes retos de la humanidad y construir un futuro digno para todos los pueblos de la tierra.