Comunidad viva, parroquia evangelizadora
Capítulo tercero: ¿Qué nos aporta la vida de Santa Rosa de Lima?

Capítulo tercero: ¿Qué nos aporta la vida de Santa Rosa de Lima?

CAPÍTULO III

Haciendo lectura de su vida y después de 404 años de su muerte nos preguntamos ¿qué puede decirnos hoy Santa Rosa de Lima?

Esta Santa a la que veneramos y tenemos como titular de nuestra parroquia fue hija de una cultura del siglo XVII, pero a pesar de ello y siendo una mujer muy bella, no dejó que su madre instrumentara su físico, sino que lo empleó en cultivar los auténticos valores evangélicos.

Ella, con su profunda fe, su humildad, su caridad, sus penitencias, su ayuno, su trabajo y su continua oración, a la que dedicaba casi todos los momentos del día, nos enseña a dirigirnos al Señor, adentrándonos en nuestro interior, y nos lleva a la oración contemplativa para llenarnos de su Luz y de su Amor y así poder darlo a los demás.

Rosa, a imitación de Cristo, practicaba todas las Obras de Misericordia, enseñándonos con ello que el que se adentra en el corazón de Cristo y lo llega a amar tan profundamente como ella lo amaba, tiene forzosamente que amar al Cristo sufriente que, por amor a nosotros, se hizo pobre y humilde y está representado en todos los hermanos que sufren, especialmente en los que no cuentan en nuestra sociedad, los abandonados, los pobres, los despreciados de este mundo…

De ahí que Rosa, llena del amor de Cristo deseaba llevar el Evangelio a todos los lugares del mundo y, a ejemplo de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena, quería salvar almas para Cristo por lo que continuamente rezaba por la conversión de los pecadores y de los infieles, doliéndose de no poder predicar, por ser mujer. Pero, a pesar de ello, y sin salir apenas de su aislamiento y soledad, fue misionera, catequista y evangelizadora pues supo valerse de lo que tenía a su alcance para llegar a ser una de las mujeres más influyentes de la época, recomendando libros espirituales y alentando a los sacerdotes para que también ellos fomentaran la oración de contemplación e hicieran que muchos la practicaran.

Esta es Rosa de Santa María, la mujer Santa que a sus 31 años de edad nos dice con su humildad, su profunda fe, su gran amor a Cristo y a su Santísima Madre, su caridad y su deseo de evangelizar que también nosotros podemos hacer lo mismo, viviendo una vida de oración, practicando las obras de misericordia en nuestra familia, en nuestro entorno y difundiendo el Evangelio en todos los lugares que vayamos porque, este fue el mandato que nos dejó el Señor: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”.

Obra: Un largo camino
Música de https://www.fiftysounds.com/es/
Texto: María Victoria Briasco Urgell