
Un año más, nuestra comunidad ha preparado con cariño el Belén parroquial, un signo sencillo pero lleno de significado que nos invita a contemplar el misterio del nacimiento de Jesús.
Montar el belén es un gesto que nos recuerda que el Hijo de Dios nació en un lugar humilde y accesible para todos, un pesebre sencillo que habla de cercanía, de pobreza y de amor. Cada figura, cada escena y cada detalle nos ayudan a hacer memoria de ese momento en el que Dios se hizo uno de nosotros.
Te invitamos a acercarte, disfrutar de su belleza y dejar que te hable al corazón.
Que este belén nos ayude a redescubrir el mensaje que trae la Navidad: sencillez, humildad y esperanza.
¡Te esperamos!

