
Como comunidad parroquial, queremos compartir hoy la tarea que realizamos a través de Cáritas, que no es más que la expresión concreta del amor que estamos llamados a vivir como Iglesia.
Durante el año 2025 hemos acompañado a 61 familias de nuestro barrio que han atravesado situaciones de dificultad. Detrás de cada número hay rostros, nombres e historias de sufrimiento, pero también de esperanza y superación.
Queremos destacar un dato que nos interpela: el 63% de estas familias estaban realizando alguna actividad laboral. Sin embargo, en muchos casos se trata de empleos inestables y precarios que no permiten cubrir las necesidades básicas que toda persona merece tener garantizadas.
La dificultad en el acceso a la vivienda es una de las mayores preocupaciones. El 26% de las familias viven en habitaciones realquiladas, sin estabilidad ni condiciones adecuadas. Nos duele especialmente la situación de muchas familias migrantes, en particular de quienes trabajan en el ámbito de los cuidados: sostienen la vida de otros con su trabajo, mientras ellas mismas viven en contextos de gran fragilidad.
Ante esta realidad, lo más importante no es solo la ayuda económica, sino la cercanía. Crear espacios de encuentro donde las personas se sientan acogidas, escuchadas y tratadas como parte de una familia. Acompañar procesos, sostener en los momentos difíciles y celebrar también los pequeños avances que abren caminos de esperanza.
Esta labor es posible gracias a 58 personas de nuestra parroquia que realizan pequeñas aportaciones mensuales. Con su generosidad podemos ofrecer ayudas para la vivienda, pequeños préstamos, apoyo para necesidades básicas, refuerzo educativo y formación. También hemos compartido recursos con otras parroquias con menos posibilidades y colaborado en proyectos de cooperación internacional.
En el fondo, lo más importante es que todos compartamos lo que nos sea posible: tiempo, dinero, capacidades, escucha y oración. Que cada uno aporte lo que pueda, para que Dios convierta nuestra pequeña contribución en solidaridad concreta y permita que otras personas puedan vivir con la dignidad que merecen.
La tarea de Cáritas no es solo de unos pocos; es compromiso de todos. Si somos comunidad, estamos llamados a compartir lo que somos y lo que tenemos. A eso os invitamos desde Cáritas, porque, como dice el lema de este año: “Mientras haya personas, hay esperanza”.
Tenéis más información en los tablones situados a la salida del templo y en el edificio parroquial.

