Nuestra parroquia ha vivido con profundidad y gran participación la Semana Santa, recorriendo el camino que va del Domingo de Ramos hasta la alegría de la Pascua.
El Domingo de Ramos destacó por ser una celebración participativa, acompañando a Jesús en su entrada en Jerusalén, en un ambiente festivo que daba paso al relato de la Pasión.
Durante el Triduo Pascual, la comunidad se adentró en el corazón de la fe cristiana. El Jueves Santo, la celebración de la Cena del Señor estuvo marcada por el gesto del lavatorio de los pies, signo de servicio y entrega. Posteriormente, tuvo lugar la Hora Santa, vivida en un clima de oración y recogimiento.
El Viernes Santo comenzó con la celebración de un Vía Crucis por la mañana, que permitió acompañar a Jesús en su camino hacia la cruz. Por la tarde, se celebró la Pasión del Señor en un clima de sobriedad y silencio.
La Vigilia Pascual, en la noche del sábado, fue el momento culminante. La comunidad celebró con alegría la Resurrección del Señor, en una celebración donde se celebraron bautizos de cuatro adultos. Tras la liturgia, los fieles compartieron un momento festivo en los salones parroquiales, prolongando así la alegría de la Pascua.
A lo largo de toda la semana, la participación de la comunidad ha sido un signo vivo de fe y de esperanza, que se renueva en la certeza de que el amor es más fuerte que el mal.
