Comunidad viva, parroquia evangelizadora
Capítulo segundo: ¿Qué nos aporta la vida de Santa Rosa de Lima?

Capítulo segundo: ¿Qué nos aporta la vida de Santa Rosa de Lima?

CAPÍTULO II

Poseía una gran belleza, que impresionaba a los jóvenes que la conocían, por lo que su madre pretendía que algún joven con dinero se quisiera casar con ella y sacara a la familia de sus necesidades materiales. Pero Rosa tenía otros planes pues desde pequeña, como hemos dicho, se había consagrado al Señor y, deseosa de mantenerse en el camino de la santidad y cumplir siempre la voluntad de Dios, se puso totalmente en sus manos e incluso le pedía al Señor que le diese “muchos trabajos», para imitar a Cristo. Por ello quiso retirarse a un lugar solitario para pasar grandes ratos de intimidad con Él y le pidió permiso a su padre para recluirse. Obtenido el permiso y con la ayuda de su hermano Fernando construyó una ermita en el huerto de sus padres y la adornó con un altarcillo, una cruz de cartón y flores que ella misma cultivaba.

Allí dedicaba gran parte del tiempo a la divina contemplación en la que deseaba que también otros se introdujeran, esforzándose en recomendar libros espirituales y alentando a los sacerdotes para que también ellos fomentaran el amor de la “oración secreta”, como ella solía llamarla. Su continuo contacto con Dios, sin olvidar a los demás, incluyendo sus preocupaciones y problemas, hacían de Rosa una activa contemplativa y una discípula adelantada de su Padre Fundador Santo Domingo del que se dice que dedicaba la noche a hablar con Dios y el día a hablar de Dios a los demás, para transformarlo en el famoso dicho dominicano “contemplar y dar lo contemplado a los demás”.

Tenía un ardiente celo por la salvación de los pecadores y de los indios, por los que deseaba dar su vida, haciendo duras penitencias por ellos para ganarlos a Cristo y se dolía de no poder dedicarse a la predicación por ser mujer”. Siempre hablaba con Dios y de Dios, pero si no lograba su objetivo, se retiraba discretamente. Y es que Rosa ardía en vivo amor a Jesús, sobre todo en la Eucaristía y tenía una honda piedad para con su Santísima Madre, cuyo rosario se esforzaba en propagar con infatigable celo, estimando que todo cristiano “debe predicarlo con la palabra y tenerlo grabado en el corazón”.

Desde el ocultamiento de su casa y a pesar de contar con pocos medios económicos, Rosa se dedicaba a socorrer a los pobres en sus necesidades materiales y a visitar a los enfermos, que a veces llevaba a su casa para curar ella misma sus dolencias, que algunas veces eran desagradables y malolientes, sin reparar en el color, ni en su condición social.

Murió a los treintaiún años en Lima el 24 de agosto de 1617. Su cuerpo se venera en la basílica dominicana del Santo Rosario en Lima. Fue beatificada por Clemente IX el 12 de febrero de 1668 quien la declaró patrona de Lima, y canonizada por Clemente X el 12 de abril de 1671, nombrándola además patrona principal de América, Filipinas e Indias Orientales.

Obra: Pequeños cambios
Música de https://www.fiftysounds.com/es/
Texto: María Victoria Briasco Urgell