
En un tiempo dominado por la inmediatez, celebrar el adviento es una propuesta para cultivar la espera. Todo lo importante en la vida necesita su preparación, nada llega de pronto, sino que necesitamos de un tiempo que nos adentre en algo más profundo. Por ello, las celebraciones de adviento nos ayudan a ser conscientes que la venida de Jesús hay que prepararla. El evangelio nos hacía una llamada a estar vigilantes.
Los signos nos ayudan a entender lo que celebramos, y para ello, hemos preparado la tradicional corona de adviento que nos ofrece una guía de este camino de cuatro semanas. También hemos sumado un dibujo de Patxi, que iremos completando durante estas semanas previas a la Navidad, recordándonos que Jesús es nuestra brújula y que nos guía en nuestra vida como comunidad parroquial.


En este primer domingo, hemos contado con la participación de los niños y niñas que están preparándose para la comunión. Ellos han sido los que han realizado las peticiones y las ofrendas, con esa espontaneidad que nos alegran las celebraciones.
Entre las ofrendas, estaban los compromisos que ellos mismos se han marcado para ser mejores cristianos en casa, en el cole y en las familias. Estos compromisos quedarán expresados en nuestra parroquia, cerca del sagrario, durante este tiempo de adviento. El párroco nos ha animado que, aprendiendo de los niños, todos los miembros de la parroquia expresemos nuestros compromisos para este tiempo.


Esperar no solo nos hace más pacientes, sino que nos ayuda a entender que todo lo importante en esta vida se prepara con cuidado, cariño y ternura. Ya tenemos tarea para este tiempo. ¡¡Feliz adviento!!